(ya se los debía jaja, así que aquí tienen una corta presentación de un mundo de ensueño)
"Creo en el sol aun cuando no lo veo brillar, creo en el amor aun cuando no tengo prueba de él, creo en Dios aun cuando calla..."
"Creo en el sol aun cuando no lo veo brillar, creo en el amor aun cuando no tengo prueba de él, creo en Dios aun cuando calla..."
Un mundo de ensueño...tal como les decía mas arriba. Una vez pises tierra en Sacu tendrás la sensación de estar en un cuento, un cuento de los antiguos clásicos rumanos. Más bien, este pueblo es muy aparte y de eso te vas a dar cuenta en cuanto llegues ahí.
Sacu no tiene una estación de tren como en las pequeñas ciudades o en los pueblos más grandes. Sacu no tiene estación, le decimos "haltã". Es una primera señal que lo diferencia de sus localicadades cercanas.
De la linea de ferrocarril, sigue un camino continuo y recto que te lleva al centro del pueblo.Camino recto, así como el que tienes que seguir en la vida...
Cómo te lo imaginas tú? Hagamos una prueba...
Probablemente lo sientes tranquilo, me dirás, como todos los pueblos, con una iglesia cercana y algunas pequeñas tiendas. Lo de la iglesia lo acertaste. Y te hablaré de ella...y del parque que se halla del otro lado del camino.
Dios ha dejado su huella allí. De fuera quizá no lo notes, pero una vez entres en la iglesia y escuches tranquilamente la misa mientras juntes todos tus pensamientos para rezarle a El, puedes notar que ese lugar, por la gran fé que el cura tiene en Dios, reúne una pureza y una belleza peculiar. Es como si tuvieras de frente la sonrisa de un niño y los ojos llenos de sabiduría de un anciano...la tranquilidad de un dia sin trabajo y la frescura de una lluvia de primavera. En este lugar Dios ha puesto la mano más que en otros lados. Te irás de ahí sintiendote una persona nueva, libre de cualquier peso, con una sonrisa en los labios...libre de cualquier carga o problema. No los olvidarás, pero te asombrarás de las soluciones que puedes encontrarles con la mente despejada.
Y vayamos al parque...
En el parque hallarás la misma atmósfera. Relajarte alli a la sombra de un árbol escuchando el ruido del agua que cae de la fuente es una delicia. Una hora, es suficiente, una sola hora para prenderte o encantarte con la peculiar belleza de este pueblo. Como si estuvieras en un sueño, un sueño bonito...pero esta vez no lo estás soñando, lo estás viviendo...
Sacu no tiene una estación de tren como en las pequeñas ciudades o en los pueblos más grandes. Sacu no tiene estación, le decimos "haltã". Es una primera señal que lo diferencia de sus localicadades cercanas.
De la linea de ferrocarril, sigue un camino continuo y recto que te lleva al centro del pueblo.Camino recto, así como el que tienes que seguir en la vida...
Cómo te lo imaginas tú? Hagamos una prueba...
Probablemente lo sientes tranquilo, me dirás, como todos los pueblos, con una iglesia cercana y algunas pequeñas tiendas. Lo de la iglesia lo acertaste. Y te hablaré de ella...y del parque que se halla del otro lado del camino.
Dios ha dejado su huella allí. De fuera quizá no lo notes, pero una vez entres en la iglesia y escuches tranquilamente la misa mientras juntes todos tus pensamientos para rezarle a El, puedes notar que ese lugar, por la gran fé que el cura tiene en Dios, reúne una pureza y una belleza peculiar. Es como si tuvieras de frente la sonrisa de un niño y los ojos llenos de sabiduría de un anciano...la tranquilidad de un dia sin trabajo y la frescura de una lluvia de primavera. En este lugar Dios ha puesto la mano más que en otros lados. Te irás de ahí sintiendote una persona nueva, libre de cualquier peso, con una sonrisa en los labios...libre de cualquier carga o problema. No los olvidarás, pero te asombrarás de las soluciones que puedes encontrarles con la mente despejada.
Y vayamos al parque...
En el parque hallarás la misma atmósfera. Relajarte alli a la sombra de un árbol escuchando el ruido del agua que cae de la fuente es una delicia. Una hora, es suficiente, una sola hora para prenderte o encantarte con la peculiar belleza de este pueblo. Como si estuvieras en un sueño, un sueño bonito...pero esta vez no lo estás soñando, lo estás viviendo...
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