junio 01, 2010

Receta para los males del alma

Haz bien y no mires a quien!


Duele el corazón, como duele! Si duele es por algo. Algo que carece, algo que no encuentras... algo o alguien exterior a tu persona. El alma no debería doler por ese ALGO o ALGUIEN exterior, sino más bien, por algo de tu interior que carece o por alguien que ha llegado hasta el fondo de tu corazón y no lo nota. Cosas que no haces, pero deberías hacer. Cosas que no das, ni te dan.
En general, no soy una persona egoista. No soy una persona de cuya boca escuchas un "no" cuando me pides la ayuda, pero puedes encontrarme en uno de mis malos días, que te dé el "no" y que pienses que sí lo soy aunque no me conoces. Todos tenemos días malos. Días en los que quisieramos que todo lo malo acabara y que encontraramos soluciones, pero en esos dias no somos capaces de reflexionar lo suficiente para ayudarnos a nosotros mismos.
Por eso, el primer paso para curar las heridas es ponerle venda y cuidarlas hasta que sanen. Limpiar el lugar de los restos de maldad y cualquier cosa que pueda lastimarlo nuevamente. Estar bien con si mismo. Saber que tienes el poder de levantarte y de seguir adelante. Nada te impide, nada te para seguir tus objetivos, encontrar la salud y la felicidad de tu alma, curar las heridas. Las heridas pueden volver, el odio y los tantos sentimientos malévolos pueden lastimarte otra vez pero un mal nunca se cura con mal, el mal se cura siempre con el bien.
En que manera puede llegar la verdadera felicidad a ti sino regalando? Regala poco de ti aunque no tengas nada que ofrecer y te regalarán el doble de lo que das. Ama desde lo más profundo de tu ser, ama hasta el más pequeño detalle que veas. Transforma todo en tú. Utiliza la sinceridad, la bondad, la creatividad, la imaginación... útiliza tus armas y no olvides que todo lo que hagas o des se te devolverá. Sé feliz por la felicidad de otros y la tuya propia llegará cuando menos te lo esperas.

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